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CONGRESO 2010



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  • El XX Congreso fue inaugurado por el alcalde de Roma Giovanni Alemanno

    Cerca de 200 estudiantes y jóvenes profesionales del mundo del servicio participaron en el vigésimo Congreso Incontro Romano. Les unió un único desafío: llegar a ser expertas en humanidad al desempeñar este tipo de trabajos. Este año, tuvimos la suerte de poder contar con el alcalde de Roma, Giovanni Alemanno para la apertura del congreso, ya que cumplía un aniversario redondo: veinte años impulsando la conveniencia, importancia y necesidad de los trabajos de atención directa a la persona.

    Gestión del entusiasmo

    El alcalde saluda al grupo de japonesas El marco de este encuentro, trataba los temas en torno al estilo de vida, relacionado con la identidad personal como foco de humanización. El estilo de vida es una manera de afrontar la realidad, que se manifiesta en las convicciones, los valores, los modos de ver y hacer las cosas y, en definitiva, de vivirlas. Es una opción, no siempre consciente, que nos lleva a ser, a presentarnos y relacionarnos con los demás de un modo determinado.

    En el vigésimo aniversario del Incontro Romano, la conferencia principal corrió a cargo del holandés Victor Küppers, empresario y colaborador de la Escuela de Negocios IESE, con Campus en Barcelona.Habló de la gestión del entusiasmo, deteniéndose en un único mensaje que desarrolló con mucha gracia a lo largo de su disertación: la actitud, ante cualquier trabajo -sea el que sea- es lo más importante.

    Victor Küppers
    A continuación, tuvieron lugar los testimonios. Categoría que se incluyó hace tiempo en el programa del congreso con vistas a aprender de los distintos profesionales del servicio que relatan sus experiencias acerca de su vocación profesional: la decisión de dedicarse a este tipo de trabajos, las facilidades y los obstáculos que encuentran, la visión que tienen de lo que significa prosperar profesionalmente, las experiencias de vida que les hayan marcado, etc.
    El stand que presentó República Checa
    Este año intervino una muestra de profesionales interdisciplinar. Andrea Feehery, de los Estados Unidos, es miembro del Opus Dei. Desde hace varios años se dedica profesionalmente a las tareas de hospitalidad atendiendo los centros del Opus Dei. Desarrolla su vocación profesional en sintonía con una llamada divina que involucra toda las facetas de su vida. Andrea relató algunas experiencias profesionales que muestran cómo es la vida ordinaria de una numeraria auxiliar del Opus Dei.

    Después, Encarnación Pérez Bret, enfermera madrileña que se dedica al cuidado de pacientes en fase terminal, detalló -como Coordinadora del consejo de formación del Centro de Cuidados Intesivos Laguna- algunas de sus innumerables historias que tienen lugar en el día a día de su trabajo profesional y que ilustran la riqueza y el valor de su profesión, no sólo dirigido al paciente sino también a las familias. Por su parte, Fabio Campoli -reconocido chef italiano (lo llaman il Chef della Rai)-, narró los comienzos de su dearrolló profesional como cocinero y empresario. Desde muy joven ha experimentado con fuerza su vocación. Actualmente trabaja como chef y maestro de cocina. Acaba de publicar un libro de cocina y relatos titulado “Note di gusto” con un enfoque muy original.

    Por la tarde, inauguramos una nueva forma de profundizar e intercambiar experiencias en torno a estos sectores profesionales. La palestra fue la Feria Internacional del Servicio, en la que participaron países de los cinco continentes. Las aportaciones fueron de una variedad tal que se podía tomar pasta italiana, galletas checas, hacer punto de cruz, aprender a atender bien una mesa o investigar acerca de la nutrición más adecuada para cada una.

    De forma simultánea, se sucedieron las ponencias de las participantes al congreso. Versaron sobre el poder que tienen las comidas familiares, el rol de la familia como foco de humanización, la figura clave las enfermeras en momentos cumbre como la cercanía de la muerte... Países como Canadá, Italia, Japón, España y Brasil tuvieron la suerte de tener más de una ponencia, en algunos casos más de dos, seleccionadas para participar en el XX Congreso Incontro Romano.

    ¿Qué es el Incontro Romano?

    El Incontro Romano es un foro internacional dirigido a estudiantes con el fin de profundizar en temas de actualidad, que conduzcan al descubrimiento del papel fundamental de la mujer en las profesiones de atención directa a la persona, destacando su importancia. piazza

    El origen de El Incontro Romano fue un Congreso Internacional, que tuvo lugar en Roma en 1991, con el tema de fondo: "Mujer, trabajo y familia en el mundo". Ante una asistencia de un poco más de un centenar de estudiantes y profesionales procedentes de algunos países de Europa-, se hacía realidad una idea cuya inspiración venía de tiempo atrás.

    El Incontro Romano nació bajo el impulso del Siervo de Dios Mons. Álvaro del Portillo -primer sucesor de San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei-, que en 1990 animó a un grupo de profesionales del servicio a poner en juego su iniciativa para ampliar el influjo benéfico que, de hecho, ejercen estas profesiones sobre las personas e instituciones. Se trata de poner en práctica algo que había sido enseñanza de San Josemaría desde los inicios de su predicación: cualquier trabajo tiene una dimensión de servicio cuando se lleva a cabo pensando en las personas a las que va dirigido. Hablando sobre estas profesiones, en una entrevista concedida en 1968, afirmaba:

    San Josemaría Escrivá «Es necesario (...) que la persona que preste ese servicio esté capacitada, profesionalmente preparada. He dicho servicio -aunque la palabra hoy no gusta- porque toda tarea social bien hecha es eso, un estupendo servicio: tanto la tarea de la empleada del hogar como la del profesor o la del juez. Sólo no es servicio el trabajo de quien lo condiciona todo a su propio bienestar» (Conversaciones con Mons. Escrivá de Balaguer, nº 109).

    ESCRÍBENOS:
    incontroromano@elis.org

    INCONTRO ROMANO Trienio 2009-2011

    Iniciamos un nuevo trienio bajo el título "Estilo de Vida", con el que queremos invitar a profundizar en los trabajos del hogar como generadores de un modo propio de vivir. Un enfoque que descubra "desde dentro" los elementos indispensables que convierten el hogar en un foco de cultura, donde las personas puedan desarrollarse armónicamente y contribuir a la mejora del ambiente, llevando consigo un clima de verdadera humanidad.

    "Estilo de Vida": El Hogar como foco de cultura

    Mucho se habla hoy de estilo de vida, que está muy relacionado con la identidad personal y que refleja cómo entendemos el mundo que nos rodea. El estilo de vida es una manera de afrontar la realidad, que se manifiesta en las convicciones, los valores, los modos de ver y hacer las cosas y, en definitiva, de vivirlas. Es una opción, no siempre consciente, que nos lleva a ser, a presentarnos y relacionarnos con los demás de un modo determinado.

    Frente a esto, nos damos cuenta que aunque la modernidad proclame la autonomía e independencia, la realidad es que la sociedad va imponiendo un estilo determinado que se caracteriza por el individualismo, el confort, el consumismo y la competitividad, en el que la persona deja de ser el centro. No es ella el fin de un servicio, de una relación, de un modo de vestir, de hablar, de un espacio para compartir; por ejemplo, no hay tiempo para comer en casa y en familia por el ritmo que propone la sociedad. Es un estilo que "nos viene dado de fuera", queriéndose imponer, y que se nos presenta como requisito para poder adaptarnos a la sociedad.

    Como afirma Juan Pablo II en la Homilía de la Misa de Canonización de San Josemaría: "Elevar el mundo hacia Dios y transformarlo desde dentro: he aquí el ideal que el santo fundador os indica (...) Él continúa recordándoos la necesidad de no dejaros atemorizar ante una cultura materialista, que amenaza con disolver la identidad más genuina de los discípulos de Cristo. Le gustaba reiterar con vigor que la fe cristiana se opone al conformismo y a la inercia interior. Siguiendo sus huellas, difundid en la sociedad, sin distinción de raza, clase, cultura o edad, la conciencia de que todos estamos llamados a la santidad."[1]

    Es en el hogar donde se puede operar el cambio. Es el verdadero foco del que surge la cultura, lugar propicio en el que cada persona desarrolla su identidad personal. Allí, aprendemos los hábitos, valores y costumbres que nos definen como persona, que nos llevan a vivir con un estilo propio, que llevamos al lugar donde nos movemos en el día a día. Se trata, por lo tanto, de profundizar y de concretar la influencia que ejerce la familia, y de modo particular los trabajos del hogar, sobre la sociedad en la que está inserta. Porque las familias de hoy son como las de los primeros cristianos "que vivieron de Cristo y que dieron a conocer a Cristo. Pequeñas comunidades cristianas, que fueron como centros de irradiación del mensaje evangélico. Hogares iguales a los otros hogares de aquellos tiempos, pero animados de un espíritu nuevo, que contagiaba a quienes los conocían y los trataban. Eso fueron los primeros cristianos, y eso hemos de ser los cristianos de hoy: sembradores de paz y de alegría, de la paz y de la alegría que Jesús nos ha traído."[2] Es decir, de abordar el estudio de la familia y de los trabajos del hogar "desde dentro", como trabajos transformadores, precursores y transmisores de una cultura de calidad y de servicio, de un verdadero y sano estilo de vida.

    Para conseguirlo, tendremos que estudiar y ahondar en el significado actual de la expresión "estilo de vida" para que nos permita devolverle su propio valor. Con este fin será desglosado el trienio en los siguientes temas:

    2009: Estilo de Vida - clásico e innovador

    2010: Estilo de Vida - expertos en humanidad

    2011: Estilo de Vida - verdadero bienestar

    [1] Homilía del Santo Padre Juan Pablo II, Misa de canonización del Beato Josemaría Escrivá de Balaguer, Domingo 6 de octubre de 2002.

    [2] San Josemaría, "El matrimonio, vocación cristiana" en "Es Cristo que Pasa", RIALP, España, 1973.

    INCONTRO ROMANO 2010

    ESTILO DE VIDA - EXPERTOS EN HUMANIDAD

    Actualmente se habla con frecuencia de estilo de vida, expresión que está muy relacionada con la identidad personal y que refleja cómo entendemos el mundo que nos rodea. El estilo de vida es una manera de afrontar la realidad que se manifiesta en las convicciones, los valores, los modos de ver y hacer las cosas y, en definitiva, de vivirlas. Es una opción de vida, no siempre consciente, que nos lleva a ser, a presentarnos y relacionarnos con los demás de un modo determinado.

    Las personas crean estilos de vida que afectan a los hogares y a la familia. La familia es un microcosmos de la sociedad. Por tanto, para contribuir positivamente a la mejora de la sociedad tenemos que ir al núcleo, esto es, centrarnos en la persona Con este presupuesto proponemos el tema del 2010, “Expertos en Humanidad”[1], con el objetivo de investigar qué es el ser humano, cuáles son sus nececesidades y descubrir cómo se puede llegar a ser un “experto en humanidad”. Además ¨nos formamos como seres humanos también a través de los más pequeños detalles que acontecen a nuestro alrededor: del saludo, del modo de decorar la casa, de ir vestidas, de lo que pudiera parecer más lejano a un discurso teórico¨[2]. Cada uno forma y proyecta su estilo de vida en primer lugar en la familia en cuanto que es el lugar que se convierte en foco de cultura.

    Bajo este eje antropológico se presentan dos ideas generales que permitirán desarrollar los proyectos, teniendo como base que los parámetros para evaluar la calidad del servicio debe hacer referencia al modo en que enriquecen el desarrollo de las personas y no el simple rendimiento económico:

    a. Servicio. Los trabajos que repercuten directamente en la persona, generan un estilo de vida más humano tanto para quienes los realizan como para quienes se benefician de ellos y contribuyen a crear una cultura de servicio en la sociedad.

    El trabajo es una dimensión esencial en la vida de toda persona que le conduce a la construcción de una cultura verdaderamente humana. Tomando palabras de Juan Pablo II, se puede decir que “el trabajo es un bien –es un bien de su humanidad-, porque mediante el trabajo, el hombre no sólo transforma la naturaleza, adaptándola a las propias necesidades, sino que se realiza a sí mismo como hombre.”[3]

    Así se descubre con profundidad la grandeza inconmensurable del trabajo verdaderamente humano; “la santificación del trabajo de cada día: el milagro de convertir la prosa diaria en endecasílabos, en verso heroico, por el amor que ponéis en vuestra ocupación habitual. Ahí os espera Dios, de tal manera que seáis almas con sentido de responsabilidad, con afán apostólico, con competencia profesional.¨[4]

    “Quien trabaja en el hogar ha de desarrollar unas condiciones humanas muy determinadas —destreza manual, experiencia y técnicas—; unas virtudes muy concretas, como el espíritu de servicio, la generosidad, la humildad; y, sobre todo, una especial capacidad de observación para descubrir las necesidades de cada uno.¨[5] Vivir y trabajar con esta actitud, genera el estilo de vida que humaniza a la persona misma que trabaja y a quienes atiende.

    El trabajo manual al servicio de la vida cotidiana tiene valor científico, artístico y solidario, que lo convierte en paradigma privilegiado del trabajo humano. Un trabajo que busca devolver al hombre su humanidad.[6] No cabe duda de que el hogar es el lugar donde mejor se encuentra la persona en toda su integridad, es allí donde descubre y recibe la calidez de los servicios personalizados que necesita para desarrollarse humanamente. Es en definitiva la base donde se forja una sociedad experta en humanidad.

    b. Profesionalidad. Los parámetros para evaluar la calidad de un servicio deben hacer referencia al modo en que contribuyen al desarrollo integral de las personas.

    El valor de un trabajo adquiere peso en la medida en que favorece el desarrollo integral del ser humano, y como el cuidado del hogar repercute directamente en este proceso, la preparación profesional que exige, implica un especial esmero y seriedad. La prestación profesional de este servicio entrañablemente humano, garantiza el verdadero progreso de una cultura experta en humanidad.

    El trabajo del hogar bien realizado, con profesionalidad, que sabe combinar ciencia, arte y técnica, transforma la casa en ambiente de hogar, donde el hombre se reconoce a sí mismo como persona y lo hace capaz de asumir un estilo de vida indispensable para que la familia pueda vivir bien.

    Con razón afirma Crawford la necesidad de “honrar públicamente a quien adquiere reales conocimientos manuales, de los que todos nosotros dependemos cada día.”[7] Y por eso mismo se puede afirmar que a mayor profesionalidad, mayor humanidad. Mejorar el desempeño profesional del trabajo y fomentar la ilusión por el cuidado de la casa implica poner más empeño en una formación, en la que el estudio de nuevos conocimientos teóricos se une al ejercicio de nuevas actividades prácticas, pues el conocimiento teórico se sustenta en la propia experiencia práctica del mismo modo que una gran eficacia práctica tiene su fundamento en teorías seguras y bien asimiladas.

    Es necesario involucrar todas las capacidades intelectuales, volitivas y afectivas para realizar las actividades cotidianas con humanidad. Esto exige detenerse a considerar cómo mejorar cada servicio de acuerdo con las necesidades de las personas y las circunstancias concretas de cada momento porque el verdadero profesional del hogar valora a la persona.

    Por eso, como lema para el trabajo, San Josemaría Escrivá indicaba éste: ¨para realizar las cosas, hay que saber terminarlas. No creo en la rectitud de intención de quien no se esfuerza en lograr la competencia necesaria, con el fin de cumplir debidamente las tareas que tiene encomendadas. No basta querer hacer el bien, sino que hay que saber hacerlo. Y, si realmente queremos, ese deseo se traducirá en el empeño por poner los medios adecuados para dejar las cosas acabadas, con humana perfección.¨[8]

    [1] La expresión “expertos en humanidad”fue empleada por Pablo VI en su discurso en ante la ONU (4-X-1965) y usada varias veces por Juan Pablo II.

    [2] HERRERO, M.; Moda y estilos de vida. Conferencia inaugural del XIX Incontro Romano; 8 de abril 2009.

    [3] JUAN PABLO II, Carta Encíclica Laborem exercens, 14-IX-1981, n. 9.

    [4] SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ, Es Cristo que pasa; Rialp; Madrid 2002; nº 50.

    [5] CHIRINOS, M.P.; Una propuesta filosófica para la santificación del trabajo: el "negocio contemplativo", en Romana No. 45, Julio – Diciembre de 2007.

    [6] Cfr. CHIRINOS, M.P.; Un´Antropologia del lavoro: il “domestico” come categoria; Pontificia Università della Santa Croce - Facoltà di Filosofia; Roma 2005; p. 86.

    [7] CRAWFORD, M.B; Shop Class as Soulcraft: An Inquiry into the Value of Work; Penguin Group, Inc.; USA 2009; pp. 9, 18 y 22.

    [8] SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ, Es Cristo que pasa; Rialp; Madrid 2002; nº 50.



    ALGUNOS TRABAJOS SELECCIONADOS PARA EL CONGRESO 2010

    > BRASIL - El arte de servir aplicando los 5 sentidos

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