CONGRESO 2011
INCONTRO ROMANO 2011
ESTILO DE VIDA: VERDADERO BIENESTAR
Bienestar: una palabra con riqueza
Las personas somos los únicos seres capaces de vivir de innumerables maneras. Desde la época de las cavernas hasta la era de las nuevas tecnologías, los estilos de vida se han ido multiplicando. Ahora está de moda hablar de bienestar para referirse al modo ideal de vivir, de trabajar, de descansar, de proyectar el futuro e incluso el momento último de la muerte.
Conocer en toda su profundidad lo que es el verdadero bienestar para la persona supone tomar en cuenta todas sus dimensiones. Los tres órdenes clásicos que se distinguen en los seres humanos son el corporal, el psíquico y el espiritual. Para que podamos alcanzar el auténtico bienestar nos tenemos que ocupar, simultáneamente, de estos tres niveles. ¿Cómo lograrlo?
El Incontro Romano propone para el año 2011 el desafío de descubrir el bienestar que permite alcanzar la vida que vale la pena vivir: un estilo de vida que no sólo fomente el confort material, que acaba dando un bienestar superficial, sino que considere a la persona en su totalidad y le lleve a una auténtica felicidad.
Bienestar material: ámbito de crecimiento personal
Para alcanzar la felicidad, necesitamos de bienes materiales como ámbito y medio de mejora personal. Por eso, las relaciones con las cosas implican una actitud activa que principalmente se manifiesta en el trabajo. Podemos decir que trabajando nos situamos en el ámbito donde, a través de las relaciones con los demás y con las cosas materiales, adquirimos aquello que contribuye al crecimiento personal: las virtudes (como por ejemplo el orden, la laboriosidad, la templanza, la alegría, el pensar en los demás con pequeños detalles materiales, etc.)
Otra de las claves, además de las virtudes, para alcanzar un estilo de vida que contribuya al verdadero bienestar, es la educación del buen gusto. Éste advierte la armonía y la belleza que es posible obtener mediante la relación con las cosas y con los demás. A través del cultivo del buen gusto aprendemos a ejercitar la propia libertad, a escoger en cada circunstancia lo bueno para nosotros y para quienes nos rodean en la medida conveniente. Pero sobre todo adquirimos una sensibilidad especial para descubrir la grandeza que se oculta detrás de todo lo material: la creación como un regalo para toda la humanidad.
Verdadero bienestar: lugar de encuentro y de servicio a los demás
El verdadero bienestar supone que las cosas materiales no nos aíslen, sino que nos acerquen cada vez más a los demás. A través de su uso -en el trabajo, en el descanso, en la busqueda del confort…-, podemos alcanzar la felicidad de compartir, de disfrutar juntos, de descansar y al mismo tiempo de servir. Como decía San Josemaría: “Confort, en su sentido positivo, no es lujo ni voluptuosidad, sino hacer la vida agradable a la propia familia y a los demás, para que todos puedan servir mejor a Dios” (Conversaciones con Mons. Escrivá de Balaguer, n. 111)
Los bienes materiales nos pueden acercar más a los demás en la medida en que los descubramos y utilicemos como un medio para servir mejor a quienes nos rodean. Esto nos llevará a poner un constante esmero y cuidado en lo concreto. Utilizar las cosas materiales de esta forma es tomar conciencia del don recibido por parte de Dios de custodiar al hombre y a la creación. De este modo, como recuerda el Papa Benedicto XVI, “Dios nos toca por medio de realidades materiales, a través de los dones de la creación, que Él toma a su servicio, convirtiéndolos en instrumentos del encuentro entre nosotros y Él mismo” (Homilía de la Misa Crismal del Jueves Santo. Roma, 1-4-2010).

